Horarios

Lunes, martes, miércoles, jueves y domingo de 10h a 20h Viernes y sábados de 10h a 21h (La taquilla cierra una hora antes)

Venta de entradas

www.ticketea.com
902 044 226

El Palacio de Gaviria

Exposición

Sección 5: Ilusión y Paisaje Onírico

La creencia en el poder embriagante y liberador de la imaginación y de los sueños ha sido un concepto clave para los surrealistas. Estos paisajes oníricos evocan una sensación de misterio, cuestionando nuestra percepción de la realidad mediante la yuxtaposición de objetos inconexos, a menudo situados en paisajes en los que el tiempo y el espacio se encuentran distorsionados. Al igual que en los sueños, la memoria y los viajes espaciales, la realidad se funde con la imaginación. En el Manifiesto surrealista de 1934, André Breton declara lo siguiente: “Creo en la futura armonización de estos dos estados, aparentemente tan contradictorios, que son el sueño y la realidad, en una especie de realidad absoluta, en una surrealidad.”

Las imágenes oníricas creadas por los surrealistas reflejan la influencia de la publicación de la obra pionera de Sigmund Freud, La interpretación de los sueños (1900), que considera que los sueños son una ventana al inconsciente. Para los artistas de este período, los sueños representaban un territorio en el que los juicios y la razón se encuentran suspendidos.

Una figura especialmente influyente en este sentido fue Giorgio de Chirico, el fundador de la pintura metafísica. Fascinado por la oscuridad, la melancolía y la evasión de la realidad, de Chirico crea paisajes urbanos intemporales que transmiten una sensación de inquietud mediante la manipulación de la perspectiva. Las invenciones poéticas de René Magritte son aparentemente imágenes simples repletas de complejas asociaciones. Sus metáforas visuales reflejan una maestría de lo dramático y lo impactante. Tanto Magritte como Dalí demostraron un virtuosismo técnico poco frecuente, lo que les permitía crear ilusiones tangibles que difuminan las fronteras entre la realidad y la fantasía.

La fusión de imágenes en un espacio ilusorio se hizo también muy popular en la fotografía surrealista: los fotomontajes combinan múltiples imágenes en una única fotografía. Utilizando un medio que normalmente se percibe como “real y fiable”, Herbert Bayer retaba al observador desafiando al tiempo y al espacio. Al igual que otros artistas, Bayer a menudo empleaba los ojos como símbolos recurrentes del voyerismo y el poder de la visión interna. Donde quizá se capturan mejor los sueños es en el cine. Utilizando el montaje, la doble exposición y el fundido, las películas surrealistas evocan un estado de alucinación y equiparan el proceso cinematográfico con el proceso onírico.

Una exposición organizada por:
Con:
En colaboración con:
Comunicación y prensa:
   

Exposición

Sección 5: Ilusión y Paisaje Onírico

La creencia en el poder embriagante y liberador de la imaginación y de los sueños ha sido un concepto clave para los surrealistas. Estos paisajes oníricos evocan una sensación de misterio, cuestionando nuestra percepción de la realidad mediante la yuxtaposición de objetos inconexos, a menudo situados en paisajes en los que el tiempo y el espacio se encuentran distorsionados. Al igual que en los sueños, la memoria y los viajes espaciales, la realidad se funde con la imaginación. En el Manifiesto surrealista de 1934, André Breton declara lo siguiente: “Creo en la futura armonización de estos dos estados, aparentemente tan contradictorios, que son el sueño y la realidad, en una especie de realidad absoluta, en una surrealidad.”

Las imágenes oníricas creadas por los surrealistas reflejan la influencia de la publicación de la obra pionera de Sigmund Freud, La interpretación de los sueños (1900), que considera que los sueños son una ventana al inconsciente. Para los artistas de este período, los sueños representaban un territorio en el que los juicios y la razón se encuentran suspendidos.

Una figura especialmente influyente en este sentido fue Giorgio de Chirico, el fundador de la pintura metafísica. Fascinado por la oscuridad, la melancolía y la evasión de la realidad, de Chirico crea paisajes urbanos intemporales que transmiten una sensación de inquietud mediante la manipulación de la perspectiva. Las invenciones poéticas de René Magritte son aparentemente imágenes simples repletas de complejas asociaciones. Sus metáforas visuales reflejan una maestría de lo dramático y lo impactante. Tanto Magritte como Dalí demostraron un virtuosismo técnico poco frecuente, lo que les permitía crear ilusiones tangibles que difuminan las fronteras entre la realidad y la fantasía.

La fusión de imágenes en un espacio ilusorio se hizo también muy popular en la fotografía surrealista: los fotomontajes combinan múltiples imágenes en una única fotografía. Utilizando un medio que normalmente se percibe como “real y fiable”, Herbert Bayer retaba al observador desafiando al tiempo y al espacio. Al igual que otros artistas, Bayer a menudo empleaba los ojos como símbolos recurrentes del voyerismo y el poder de la visión interna. Donde quizá se capturan mejor los sueños es en el cine. Utilizando el montaje, la doble exposición y el fundido, las películas surrealistas evocan un estado de alucinación y equiparan el proceso cinematográfico con el proceso onírico.

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Lunes, martes, miércoles, jueves y domingo de 10h a 20h Viernes y sábados de 10h a 21h (La taquilla cierra una hora antes)

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