Horarios

Lunes, martes, miércoles, jueves y domingo de 10h a 20h Viernes y sábados de 10h a 21h (La taquilla cierra una hora antes)

Venta de entradas

www.ticketea.com
902 044 226

El Palacio de Gaviria

Exposición

Sección 4: Biomorfismo y Metamorfosis

El biomorfismo refleja la preferencia surrealista por las formas ambiguas y orgánicas. Esta predilección subyace en el origen de las pinturas, las esculturas y los relieves que están inspirados en fenómenos naturales: temas anatómicos, astronómicos y botánicos. Con la fusión de elementos figurativos y abstractos, Jean (Hans) Arp e Yves Tanguy desarrollaron un lenguaje “biomórfico”.

Arp simplificó las formas de la naturaleza desnudándolas hasta llegar a su esencia abstracta. Sus obras biomórficas capturan y expresan la energía vital de la existencia, liberando al arte de las restricciones impuestas por la civilización. Los cuadros de Yves Tanguy combinan figuras de animales, plantas y personas con formaciones de rocas, dando lugar a paisajes evanescentes. Durante la II Guerra Mundial y en la postguerra estos paisajes se hicieron cada vez más áridos y afligidos, ofreciendo una convincente representación psicológica de la Europa de la época.

El surrealismo asignaba un valor considerable a lo mágico, a la transformación y a la hibridación. En los años veinte el movimiento se vio influido por Picasso y su empleo de la metamorfosis, tal como testimonian la temática y la técnica que adoptó André Masson tanto para sus obras figurativas como para las más abstractas y automáticas. La metamorfosis ilustra el poder de la imaginación individual para trascender la realidad y la razón con el fin de acceder al terreno de lo maravilloso. Los mitos de las culturas de los nativos americanos y del Pacífico proporcionaron modelos de expresión no sometida a censura e imágenes de la metamorfosis humano-planta. Inspirándose en las culturas no occidentales, la alquimia y otros fenómenos ocultos, Max Ernst llegó a la conclusión de que el artista tiene que restablecer la armonía mítica y espiritual con la naturaleza, una conexión que se había perdido con el cristianismo, el racionalismo y la tecnología occidental.

Victor Brauner fue más allá en la exploración de lo oculto y del misticismo: su arte representa la fusión de una amplia gama de culturas, mitos y creencias religiosas. Centrándose en las representaciones figurativas, ya sean seres humanos, animales o figuras míticas, Brauner desarrolla un complejo vocabulario de formas simbólicas.

Una exposición organizada por:
Con:
En colaboración con:
Comunicación y prensa:
   

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Sección 4: Biomorfismo y Metamorfosis

El biomorfismo refleja la preferencia surrealista por las formas ambiguas y orgánicas. Esta predilección subyace en el origen de las pinturas, las esculturas y los relieves que están inspirados en fenómenos naturales: temas anatómicos, astronómicos y botánicos. Con la fusión de elementos figurativos y abstractos, Jean (Hans) Arp e Yves Tanguy desarrollaron un lenguaje “biomórfico”.

Arp simplificó las formas de la naturaleza desnudándolas hasta llegar a su esencia abstracta. Sus obras biomórficas capturan y expresan la energía vital de la existencia, liberando al arte de las restricciones impuestas por la civilización. Los cuadros de Yves Tanguy combinan figuras de animales, plantas y personas con formaciones de rocas, dando lugar a paisajes evanescentes. Durante la II Guerra Mundial y en la postguerra estos paisajes se hicieron cada vez más áridos y afligidos, ofreciendo una convincente representación psicológica de la Europa de la época.

El surrealismo asignaba un valor considerable a lo mágico, a la transformación y a la hibridación. En los años veinte el movimiento se vio influido por Picasso y su empleo de la metamorfosis, tal como testimonian la temática y la técnica que adoptó André Masson tanto para sus obras figurativas como para las más abstractas y automáticas. La metamorfosis ilustra el poder de la imaginación individual para trascender la realidad y la razón con el fin de acceder al terreno de lo maravilloso. Los mitos de las culturas de los nativos americanos y del Pacífico proporcionaron modelos de expresión no sometida a censura e imágenes de la metamorfosis humano-planta. Inspirándose en las culturas no occidentales, la alquimia y otros fenómenos ocultos, Max Ernst llegó a la conclusión de que el artista tiene que restablecer la armonía mítica y espiritual con la naturaleza, una conexión que se había perdido con el cristianismo, el racionalismo y la tecnología occidental.

Victor Brauner fue más allá en la exploración de lo oculto y del misticismo: su arte representa la fusión de una amplia gama de culturas, mitos y creencias religiosas. Centrándose en las representaciones figurativas, ya sean seres humanos, animales o figuras míticas, Brauner desarrolla un complejo vocabulario de formas simbólicas.

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